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Corriendo por la Sierra de Andújar
VII CARRERA PEDESTRE “SIERRA DE ANDÚJAR” 16/03/2008
Despertador a las 7.00 para poder ver las últimas vueltas de Fernando Alonso en el GP de Australia mientras daba cuenta de unas buenas tostadas con miel y un zumo de naranja, ducha rápida y a prepara la mochila, a las 8.00 salgo dirección Andújar para participar en mi
primera carrera de montaña con un sol de justicia que hacen necesarias las gafas de sol a tan temprana hora.
Al minuto de llegar a la zona de encuentro aparece Moisés ( gran amigo y astrónomo aficionado al cielo profundo ) con su padre, aparco el coche y este nos lleva a la plaza del ayuntamiento para recoger los dorsales, ya se empieza a notar el ambiente donde aparte de los habituales corredores del Maratón Jaén, La Mella o Caja de Jaén aparecen atletas de Granada o Córdoba, empezamos a charlar sobre las zapatillas de montaña que llevaban la mayoría mientras nos dirigimos al "Café Central", local tomado por corredores charlando y tomando café.
Tras la rutinaria vaselina en las zonas de roce con la camiseta y pantalón calentamos un poco, por supuesto nada que ver con las rectas que se marcaban algunos de los participantes y en las que colocaban las rodillas a una altura digna de vértigo.
Salida neutralizada a la salida del pueblo, lo que conlleva dos kilómetros extra por las calles de Andújar hasta llegar al "Camino del Cementerio" lugar en el que paramos unos minutos y una gran parte de corredores eligen para ahuecar un poco líquido, ahí veo la camiseta de un corredor del "Club Maratón Guadalajara" mientras charlamos con otros corredores pienso en hacer la próxima media de Guada, qué ganas!!!
Los primeros kilómetros pasan rápido con bromas entre corredores y la buena charla, decido reservarme y coger un ritmo suave ya que se avista el perfil amenazante de la montaña, una vez dejamos el camino empieza la ascensión por una vereda, comenzando el "juego", correr se convierte en una sucesión de pequeños saltos para esquivar piedras, incluso a un rebaño de ovejas" y el "pelotón" de corredores se empieza a enfilar, en el primer tramo no se puede progresar ya que es bastante estrecho el paso y se hace de uno en uno, además de que pronto me doy cuenta que las personas que me rodean llevan mi ritmo y más kilómetros que yo en las piernas.
En algunos tramos de gran pendiente el grupo comienza a andar entre fantásticos parajes del parque natural, no se si es por prudencia o por el "embotellamiento" de corredores, pronto comienza la carrera a mandar y junto con el calor va marcando el cuerpo, haciendo daño algunas de las insufribles pendientes. En las últimas cuestas antes de llegar a San Ginés empiezan a haber huecos de varias decenas de metros entre corredores lo que a la vez permite tomar unos sorbos de agua tranquilamente y seguir por la zona con falsos llanos que permitía estirar las piernas tras los diez kilómetros de subida un poco y acelerar el ritmo hasta un cortafuegos con una pendiente bastante considerable antes de llegar al último avituallamiento de la cuesta que me salto por despiste.
Durante el descenso y antes de llegar a la cuesta de El Madroño tengo una buena conversación con un corredor que me indica algunas peculiaridades de esta y me anima a "lanzarme" en el último y pendiente tramo, yo disfruto como un niño saltando, tomando las curvas, aumentando la velocidad, fijándome en como bajan otros corredores, noto como se van cargando los cuádriceps tras los últimos tres kilómetros de extrema pendiente pero justo en ese momento viene un llano que me hace respirar aliviado.
Se hace raro llegar a la zona del "Lugar Nuevo" y coger un tramo de asfalto pasando por el río Jándula aunque en esos momentos la mente de uno tiene un único objetivo, llegar al puesto de avituallamiento y tomar un traguito de agua antes de afrontar la impresionante cuesta de "Los Caracolillos" afortunadamente también tiene fruta que viene de maravilla junto con unos últimos metros de llano entre vegetación ya por un sendero para poder recuperarse tras la bajada.
La cuesta hasta llegar al santuario se presenta imponente y hace bastante daño a las piernas desde las primeras rampas en las que casi arrastrándonos por la montaña vamos progresando, nos juntamos unos cuantos corredores compartiendo maldiciones varias a la pendiente del sendero y recibiendo además los comentarios de los miembros de la organización que nos animan con la poca distancia que queda a la meta.
Terminado el sendero tortuoso tras una zonas con poca pendiente que permiten recuperarse trotando un poco, pasado el último avituallamiento comienza una pista bastante ancha en la que el dolor en las piernas se hace notar, tengo una extraña idea de que el final está más lejos de lo que realmente está y me hace ser conservador cuando un miembro de protección civil me grita !venga que sólo te queda 300 metros! me animo con un buen ritmo con el público que ya se empieza a ver pegada a la carretera y termino los últimos metros con una gran sonrisa para cruzar la línea en 2h13´ saludando a Moisés que me había metido en este hermoso lío de las carreras de montaña y había llegado unos minutos antes.
Saludamos a la familia de Moi y vamos a recoger una taza cerámica de recuerdo y a estirar un poco las piernas que se hace necesario tras los últimos calambres, y como no podía ser de otra forma a tomarnos una buena cerveza bien fresquita aceptando la invitación del padre de Moisés, visitamos el santuario y para casa con una buena sonrisa en la cara rememorando las duras cuestas mientras volvemos por la carretera de la sierra.
2008-03-17 19:13 | 0 Comentarios
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